Nació en una tradicional familia mexicana... su madre, una mujer que aparentaba debilidad, educada a la antigua, era del tipo “sumisa”. Sin embargo, a su hija menor la educó de tal forma, que sólo una mujer fuerte e inteligente puede hacerlo.
El resultado es que Laura ha luchado toda su vida por lograr las metas que se ha trazado... su matrimonio duró, porque ella era el pilar en la familia y porque ella era quien daba la fuerza para todo, hasta que se cansó de los engaños de su marido, de la poca cooperación, en todos los sentidos y decidió terminar con algo que, en lugar de ser su felicidad, era ya un lastre.
Tiene dos carreras, la segunda la estudió, partiéndose entre sus deberes como madre y esposa y su trabajo como maestra. Es inquieta y cuando la asalta una duda, se mete a fondo a investigar. Es una excelente “danzarina”, porque disfruta el bailar, como su mayor recompensa en la vida.
Adora a sus hijos, a quienes ha educado para que respeten los tratos pactados y, cuando no lo han hecho, ella (así se le parta el corazón) los hace reflexionar, aunque para ello tenga que alejarlos de su regazo.
Trabajadora, alegre, comprometida, solidaria, me hace sentir orgullosa de ser su amiga y ahora está enamorada, con todo el corazón... tiene en su “I Phone”, todas las fotos inimaginables de ese hombre que le robó el corazón, un hombre, con la belleza más grande que le dan sus escasos dos años... es su nieto y se adoran mutuamente.
Laura, una mujer moderna, mujer del siglo XXI y una querida amiga para mí.